
Muchas veces lo hemos dicho y no porque ello fuera un descubrimiento, sino que porque todo aquél que ha visto jugar al póker o mejor aún, que lo ha jugado, sabe que el póker es un juego de astucia, de inteligencia y en mayor medida, de manipulación, damos por descontando y por cosa esencial, que el póker es uno de los juegos de cartas más emocionantes y entretenidos que podemos escoger para jugar con amigos, en reuniones o de jugar de manera online. Sea dicho entonces que al ser la astucia y la inteligencia habilidades o acciones o modos de accionar propias del juego, resulta difícil distinguir algunos trucos de póker de los que no lo son.
¿Por qué digo que resulta difícil distinguir a ciertos trucos de póker con los que no lo son? Desde el comienzo parece algo completamente absurdo, pero en el fondo no lo es, piénsese que el póker, como dijimos antes es un juego de inteligencia y de astucia, con lo que, si bien no damos una definición de lo que es el juego (puesto que no es la intención), estamos dando una característica. Entonces es posible pensar si algo que es propio del juego es entonces un truco.
Un truco es algo artificioso, que es añadido a la naturaleza de un juego o de una disciplina. Es por eso que cuando estos trucos muchas veces son empleados generan la ira y la bronca de quienes reciben tal falta, puesto que es algo que va en contra del juego. Pero al jugar al póker vemos que algunas de ellas están mal consideradas, un claro ejemplo de ello es el bluf, entendido como farol o engaño, este lejos de ser un truco, es más bien una habilidad que el jugador debe saber manipular y reconocer.
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